Bicarbonato sódico y HIIT en ciclistas: el ensayo que midió un 2% más de potencia

Bicicleta genérica ilustrativa sobre bicarbonato sódico y HIIT en ciclistas
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El bicarbonato sódico y HIIT en ciclistas vuelve a situarse bajo el foco de la investigación deportiva. Un ensayo publicado en octubre de 2026 observó una potencia media algo mayor durante intervalos intensos y sprints repetidos tras una toma puntual de bicarbonato frente a placebo. La diferencia existe dentro de ese protocolo, pero no convierte el suplemento en un atajo ni demuestra que vaya a mejorar una carrera, una temporada o la respuesta de cualquier persona.

El estudio es interesante por su diseño: fue aleatorizado, doble ciego y cruzado, de modo que cada participante completó una sesión con bicarbonato y otra con placebo. Aun así, la muestra fue pequeña y muy concreta: 24 ciclistas ya entrenados. Para quien busca información útil, la lectura honesta empieza por ahí.

Qué puso a prueba el ensayo

El equipo de Joshua F. Feuerbacher y colaboradores reunió a 15 hombres y 9 mujeres con un nivel alto de condición aeróbica. En dos visitas experimentales, los participantes tomaron bicarbonato sódico o un placebo de aspecto similar unas dos horas antes de entrenar. La cantidad empleada, aproximadamente 0,26 g por kilo de peso corporal, pertenece al protocolo de investigación: no es una pauta para copiar sin valoración profesional.

Después de una prueba escalonada, realizaron cinco bloques de cinco minutos de entrenamiento interválico de alta intensidad. Cada bloque incluía tres esfuerzos máximos de 40 segundos, con recuperaciones de 60 segundos. Tras diez minutos de descanso, completaron cuatro sprints Wingate de 30 segundos. La ficha del ensayo en PubMed permite comprobar el protocolo y los resultados originales.

Qué cambió durante los intervalos

Con bicarbonato, la potencia media en los bloques de HIIT fue un 2,0% mayor que con placebo, una diferencia media de 8,1 vatios. También aumentó en 23,7 segundos el tiempo acumulado por encima del 90% del VO₂max. En los cuatro sprints Wingate, la potencia media fue de nuevo un 2,0% superior, con una diferencia media de 11,6 vatios.

Son resultados agudos, medidos en la misma sesión. No todo se movió: la economía de pedaleo y la fracción de VO₂max utilizada durante el tramo submáximo no cambiaron de forma significativa. Esa distinción importa porque evita resumir el trabajo como si el bicarbonato hiciera a los ciclistas “más eficientes” en cualquier circunstancia.

Bicicleta genérica ilustrativa sobre bicarbonato sódico y HIIT en ciclistas
Imagen ilustrativa generada con IA; no representa a participantes, protocolo ni producto del ensayo.

Por qué el 2% no es una recomendación automática

Hablar de bicarbonato sódico y HIIT en ciclistas exige separar un resultado de laboratorio de una decisión deportiva. La investigación comparó dos sesiones en solo 24 ciclistas entrenados; no siguió adaptaciones durante semanas, lesiones, resultados en competición ni efectos en ciclistas recreativos. Tampoco permite concluir que una mejora puntual de potencia se mantenga en una prueba de ruta, una contrarreloj o un plan entero de entrenamiento.

El protocolo incluyó cuestionarios de síntomas gastrointestinales en distintos momentos de la sesión, pero el resumen publicado no detalla esos resultados. Por eso este estudio no basta para afirmar que la tolerancia sea igual para todo el mundo. Cualquier suplemento puede requerir una evaluación individual, especialmente si hay un problema de salud o se toma medicación.

Cómo encaja con la evidencia de HIIT

La investigación no cambia el papel principal del entrenamiento. El bicarbonato se evaluó sobre una sesión de intervalos ya exigente, no en sustitución de ella. En HealthyBodyChamp ya contamos qué observó un metaanálisis sobre la duración de las sesiones de HIIT y el VO₂max: la programación, el volumen tolerable y la recuperación siguen siendo las piezas centrales del progreso.

En este caso, el hallazgo sirve sobre todo para entender una posibilidad fisiológica en un contexto muy controlado. El bicarbonato elevó los niveles sanguíneos de bicarbonato y pH, y coincidió con un rendimiento ligeramente mayor en esfuerzos repetidos. No prueba una mejora de forma física a largo plazo ni justifica comprar un producto concreto.

El detalle que conviene no perder de vista

Los porcentajes no describen una respuesta idéntica en cada deportista. La diferencia media de potencia durante los intervalos fue de 8,1 vatios, pero la variabilidad individual fue amplia. El diseño cruzado reduce parte de las diferencias entre personas, aunque no elimina cuestiones prácticas como la tolerancia, el momento de la competición o la estrategia nutricional completa de cada ciclista.

Además, acumular más tiempo por encima del 90% del VO₂max durante una sesión no equivale por sí mismo a desarrollar más VO₂max con el paso de las semanas. Los propios autores señalan que queda por investigar si estos cambios agudos se traducen en mejores adaptaciones o resultados de sprint a largo plazo. Es una frontera clara entre lo que el ensayo midió y lo que todavía no sabemos.

Qué puede sacar un ciclista de esta noticia

La conclusión más útil es sobria: el ensayo encontró una ventaja pequeña y puntual en ciclistas entrenados bajo un protocolo específico. Si compites, la prioridad sigue siendo entrenar con una planificación adecuada, dormir, recuperarte y cubrir tus necesidades energéticas. La suplementación, si se contempla, merece hablarse con un dietista-nutricionista deportivo o profesional sanitario que conozca el contexto individual.

Nota de salud: este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica ni nutricional personalizada. No reproduzcas el protocolo del estudio como una pauta de consumo.

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